jueves 15 de diciembre de 2011

España. Las exportaciones se estancan, se dispara el déficit comercial por energía. No se corrige el déficit por cuenta corriente

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Antonio Pérez Aragón
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© nuestromundoysusdesafios
14-12-2011



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El pasado mes de julio fue un mes extraordinario para las exportaciones españolas; aunque haya pasado desapercibido en los medios fue el segundo mes en la historia en cifra de exportaciones -cerca de los 19.000 millones de euros- el de menor déficit comercial mensual de los últimos trece años -1.642 millones de euros- y un superávit comercial record en la historia económica española, excluyendo materias primas y energía, de 1.850 millones de euros.

Tras ese extraordinario mes de julio, los datos de agosto fueron relativamente buenos respecto a años anteriores en cobertura de importaciones con exportaciones, pero los peores del año 2011, y en el mes de septiembre, siendo bueno –el séptimo mes en exportaciones de la historia-, el déficit comercial se ha disparado hasta los 4.853 millones en el mes, si bien excluidas energía y materias primas, el déficit fue de 537 millones de euros.

El déficit comercial de septiembre -sólo del propio mes- fue 3.211 millones de euros superior al del mes de julio.



Los datos de comercio exterior, siendo uno de los escasos elementos positivos, apuntan no a una ralentización del incremento de las exportaciones en el mejor de los casos sino a un estancamiento por la entrada en recesión de muchos de los países de la zona euro en el último trimestre del año.

El efecto del magnífico esfuerzo exportador de las empresas españolas con exportaciones superiores a la etapa anterior a la crisis, y la menor recuperación de las importaciones después de las crisis, estaban disminuyendo sustancialmente el déficit por cuenta corriente. Desafortunadamente el fuerte incremento de los precios de la energía está manteniendo el déficit por cuenta corriente casi en los mismos términos que en el 2010 al aumentar el déficit por la partida de energía.



Las exportaciones, excluidos los epígrafes de energía y materias primas, están en máximos históricos mientras las importaciones están a niveles del 2004.



El problema es que el déficit de energía se está disparando -septiembre de 2011 ha sido el quinto peor mes de la historia económica de España- y se está regresando a los peores niveles del 2008, año record en precios de combustibles fósiles.

El déficit comercial por el capítulo de energía en septiembre -sólo en ese mes- ha alcanzado los 3.890 millones de euros.



No cabe duda que uno de los grandes talones de Aquiles de la economía española es su fuerte y crónico déficit comercial en el capítulo de energía. El color rojo de este gráfico es el de la sangría constante que le produce a la economía española.

El déficit comercial acumulado por energía era de 31.148 millones de euros en el mes de septiembre.

El déficit por cuenta corriente va a ser muy similar al del 2010 (4,5%), por culpa del déficit de energía que va a echar por la borda el excepcional año de las exportaciones y del turismo en España. Con precios de energía del 2010 el déficit por cuenta corriente hubiera estado por debajo del 3,5%, “sólo” un 1% o 1,25% de diferencia pero todo un mundo en la reducción de nuestros desequilibrios.


El problema llega al punto de que el déficit por cuenta corriente tiene un saldo acumulado prácticamente igual al del déficit por energía.





ANÁLISIS COMPARATIVO CONSUMO DE ENERGÍA. MEDIDAS POSIBLES

La realidad es que existen conclusiones muy claras de los datos anteriores:

1.- España no puede seguir manteniendo los déficit actuales de cuenta corriente (ni por supuesto el déficit público).

2.- El déficit en energía debe corregirse significativamente.

3.- El déficit por energía, dado que la variable de sus precios internacionales no está en nuestras manos, sólo puede corregirse mediante la reducción del consumo.


Noticias muy recientes “El gasto del alumbrado público en España es, aproximadamente, el triple que el de países con menos horas de iluminación solar, como Alemania. El director general de la Fundación Gas Natural Fenosa, Pedro Fábregas, recordó hoy que nuestro país posee un consumo energético por habitante de 115 kilovatios a la hora, superior a los 45 kilovatios por hora que registran los germanos (es decir, 2,5 veces inferior)… El gasto en nuestro país se eleva a 115 kilovatios a la hora por habitante, el mayor registrado en Europa”


Es importante poner en contexto los datos de consumo de España en comparación por ejemplo con Italia, un país de nuestra misma latitud a efectos de clima, con datos oficiales de Eurostat.

a.- Italia tiene un PIB nominal per cápita un 12% superior al de España.

b.- España consume un 23% más de productos petrolíferos per cápita que Italia; 1,03 toneladas equivalente de petróleo (toe) por habitante y año, frente a 0,84 de Italia. Datos de 2009.

c.- España consume un 16% más de electricidad per cápita que Italia. Datos de 2009.

La combinación del punto a con los puntos b y c resulta demoledora.

Siendo el petróleo, frente al gas y al carbón, el combustible fósil que más impacta en nuestro déficit comercial de energía actual por la situación de precios y de previsiones a futuro, por la previsible caída de precios del gas natural por el shale gas, es importante poner en contexto el consumo de petróleo por habitante, respecto a la riqueza de diferentes países de Europa –PIB unitario, en definitiva la capacidad de compra, y también respecto a déficit por cuenta corriente de los mismos.





Dentro de las cinco mayores economía de la Unión Europea, la española es la más ineficiente en consumo de productos petrolíferos, y además de forma significativa, respecto al PIB.



España es la que peor posición tiene en una de las variables macroeconómicas más importante, a pesar de la importante pero insuficiente corrección en los dos últimos años, de las cinco grandes economías de la Unión Europea.


La conclusión es obvia, somos el país más ineficiente a nivel de consumo de energía de productos petrolíferos, con diferencia, respecto a nuestra riqueza a pesar de ser el que menos puede permitirse esta situación respecto a su situación económica.


Desafortunadamente la variable de concienciación es la menos efectiva, y la que mejor y más rápido funciona es la variable precio, y es insostenible tener los brutales desequilibrios en nuestro déficit público y el déficit por cuenta corriente, ser la economías más ineficiente a nivel de consumo petrolífero, y que los impuestos a los productos petrolíferos estén muy por debajo de la media europea.

Aunque este sea un tema de un futuro artículo las medidas para mitigar la situación actual serían:

1.- Llevar los impuestos en España a la media europea, las subidas en diesel y euro super 95 serían de 0,14 y 0,19 euros por litro respectivamente.

2.- Restablecer un plan de subvenciones para nuevos vehículos, pero sólo los más eficientes tanto en vehículos particulares como de transporte por carretera, con achatarramiento del vehículo antiguo.

3.- Incremento sustancial en los impuestos a los vehículos de alto consumo.

4.- Reducción al mínimo de los coches oficiales como medida ejemplarizante.

5.- Conversión de las flotas de taxis, transporte urbano y de reparto a gas natural vehicular con diferenciales de precio en combustible que lo haga rentable en cuatro o cinco años.

6.- Ahorro en el consumo eléctrico y en calefacción. Realmente hay mucho por hacer en racionalización de consumo sin afectar a nuestro bienestar.

7.- Aunque sea mucho más lento concienciar al país de que son insostenibles los consumos de energía -en lo que supone de derroche- y nuestra situación económica hay que poner el énfasis en su racionalización y ahorro.

Para el último punto es necesario involucrar a los potenciales distribuidores de gas natural vehicular para que diseñen –a su riesgo- esquemas de financiación que recuperen las inversiones de forma rápida con los propios ahorros, puntos de suministro,… El papel de la administración sería el de fijar impuestos a gasolina, diesel y gas que permitan los diferenciales de precio necesarios y acompañar con líneas del ICO a utilizar por las entidades financieras para este fin.

La utilización del gas natural en un futuro inmediato como política energética para el transporte tiene mucho más sentido que los vehículos eléctricos, y es muy habitual su uso, incluso en muchísimos coches particulares en Brasil.

La expectativa de reducción de costes a futuro del gas es enorme en Europa; ya se ha producido en Estados Unidos -reducciones superiores al 50%-, y debería ser un elemento básico de política europea en transporte para disminuir la dependencia del petróleo e incidir así en una potencial minoración de precios del mismo o al menos reducir posibles escenarios de subidas.



1 comentarios:

  1. Felicidades por el artículo.
    Me ha resultado muy interesantes los datos y las propuestas presentadas.
    Serí muchopedirle que indicase las fuentes de información en las que se ha basado.
    Gracias,
    Jose

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